

tardes de paseo... Hay que ver, tanto he echado menos Pucela que ahora cuando me levanto y abro la persiana desde la cama me encanta ver la niebla... todo blanco... y ese frío que entra mientras estoy todavía acurrucada en el edredón... lo mejor es cuando levanta la niebla y sale ese cielo tan azul y ese sol brillante, que no calienta apenas pero que le alegra a una el día y sobre todo a las que saben aprovecharlo bien. Así que a veces me da pena hacer la cama y dejo a la pequeña Pe disfrutando (y llenando de pelos) su rincón favorito. Definitamente sí, la próxima vida quiero ser gata.